Axochiapan
Este fin de semana se casó el hermano de uno de mis mejores amigos de la universidad, Cuauhtemoc, y déjenme ponerlos en contexto, Cuau, es una de mis personas favoritas en este mundo, y es que no es fácil de querer a una diva como él, pero con los años me enamoró de forma que no puedo ahora imaginar mi vida sin él, ya intenté volverlo hetero (chiste local), nunca lo lograré.
Trabajamos juntos por unos meses, con un arquitecto que ahora esta teniendo cada vez más renombre en la pequeña caótica Puebla, me da mucho gusto ver personas que conozco crecer de esa manera y lo digo por ambos arquitectos, que no se si sea coincidencia que uno sea Cuauhtemoc y él Moctezuma...
Volviendo a la boda, de la cual estuve sobreaviso meses antes, fue en una pequeña hacienda llamada "Yemila", en la localidad de Axochiapan, Hidalgo, a solo 30 minutos de Tulancingo, un pueblito que se le considera "pueblo con sabor" y en eso tiene mucha razón.
Desde el momento en que Cuau llegó dos horas tarde por mi, creía que ya me tenía olvidada, y ese fin de semana sería un fiasco, venía con dos amigos suyos que conoció en el gymnasio porque #puebla. Y ya con la noche de sabana y yo más con hueva y ganas de ver a mi ex, al fin llegamos a la Hacienda donde sería la boda y nos hospedamos todo el fin de semana, una vez que entre a la habitación, apenas toque la cama y caí rendida.
8:00 am suena la alarma más escandalosa, que por supuesto todos ignoramos, dos horas mas tarde, nos esperaban unos tamalitos y seguido exploramos un poco la hacienda, un lugar muy lindo, ideal para olvidarte del ritmo de la ciudad, los exs, y problemas del trabajo, y ahí estaba yo en medio de ciruelos tomándole fotos a los músculos de mis acompañantes, que si bien no eran guapísimos, agradecí el hecho que fueran fitness AF.
Regresamos al cuarto a bañarnos y cambiarnos para la boda, ame mi vestido, make up y peinado, cuando me arregló lo hago en serio y me encanta el resultado, un vestido semi-transparente y escotado, que la ventaja de ser pocas chichis que a nadie sorprende porque un niño de 8 años con sobrepeso tiene más busto que yo, lo más importante: CÓMODO, así me olvido que traigo un vestido que enseña los calzones porque al menos lo hago de manera cómoda.
Fue el mejor bodorrio al que he asistido, y es que todo comenzó porque por primera vez en mi vida puse atención a las lecturas y el evangelio, el cuál solo me abstendré de decir que cada vez le encuentro menos sentido a casarse, claro la fiesta y la unión con tu pareja es otro tema... Volviendo a la fiesta, mezcal y wishky, porque se sabe lo que hacen, no hubo nada de berbena de todas las fiestas (solo he ido como a 2 bodas en mi vida) pero si hubo una tradición Oaxaqueña muy bonita, que consiste en que las mujeres dan de tomar a las mujeres, y pues pasa lo mismo con los hombres, mientras te cuelgan en el cuello "hiedra de borracho" con el cual te haces un té al día siguiente de la santa cruda que te metes de tanto shot de mezcal, mientras todos bailan y tienen canastas de pan con chocolate y botellas de mezcal en la cabeza, o sea, me morí de felicidad.
Paso la noche y cuenta la leyenda me subí a gatas al cuarto, solo sé que desperté con vestido y cruda pero sin morir, Cuau por otro lado se puso tan borracho que se hizo famoso inmediatamente en las redes sociales; terminamos conviviendo más con sus primos americanos-mexicanos, y nos llevaron al Pueblito Axochiapan donde había miles de puestos de barbacoa y día de tianguis, fue hermoso ver tantas cositas y comer ese platillo de dioses acompañado por muchas, muchas, micheladas que aliviaron el dolor de todos (familia, recién casados, entre otros.)
Regresamos y yo me sentí feliz y medio muerta de un fin de semana de haber conocido gente increíble y haber compartido tan buena experiencia, y es que cuando gente maravillosa se junta, cosas maravillosas pasan.
Me hubiera gustado subir más fotos del lugar, pero las he perdido por fallas técnicas de celular.
Trabajamos juntos por unos meses, con un arquitecto que ahora esta teniendo cada vez más renombre en la pequeña caótica Puebla, me da mucho gusto ver personas que conozco crecer de esa manera y lo digo por ambos arquitectos, que no se si sea coincidencia que uno sea Cuauhtemoc y él Moctezuma...
Volviendo a la boda, de la cual estuve sobreaviso meses antes, fue en una pequeña hacienda llamada "Yemila", en la localidad de Axochiapan, Hidalgo, a solo 30 minutos de Tulancingo, un pueblito que se le considera "pueblo con sabor" y en eso tiene mucha razón.
Desde el momento en que Cuau llegó dos horas tarde por mi, creía que ya me tenía olvidada, y ese fin de semana sería un fiasco, venía con dos amigos suyos que conoció en el gymnasio porque #puebla. Y ya con la noche de sabana y yo más con hueva y ganas de ver a mi ex, al fin llegamos a la Hacienda donde sería la boda y nos hospedamos todo el fin de semana, una vez que entre a la habitación, apenas toque la cama y caí rendida.
8:00 am suena la alarma más escandalosa, que por supuesto todos ignoramos, dos horas mas tarde, nos esperaban unos tamalitos y seguido exploramos un poco la hacienda, un lugar muy lindo, ideal para olvidarte del ritmo de la ciudad, los exs, y problemas del trabajo, y ahí estaba yo en medio de ciruelos tomándole fotos a los músculos de mis acompañantes, que si bien no eran guapísimos, agradecí el hecho que fueran fitness AF.
Regresamos al cuarto a bañarnos y cambiarnos para la boda, ame mi vestido, make up y peinado, cuando me arregló lo hago en serio y me encanta el resultado, un vestido semi-transparente y escotado, que la ventaja de ser pocas chichis que a nadie sorprende porque un niño de 8 años con sobrepeso tiene más busto que yo, lo más importante: CÓMODO, así me olvido que traigo un vestido que enseña los calzones porque al menos lo hago de manera cómoda.
Fue el mejor bodorrio al que he asistido, y es que todo comenzó porque por primera vez en mi vida puse atención a las lecturas y el evangelio, el cuál solo me abstendré de decir que cada vez le encuentro menos sentido a casarse, claro la fiesta y la unión con tu pareja es otro tema... Volviendo a la fiesta, mezcal y wishky, porque se sabe lo que hacen, no hubo nada de berbena de todas las fiestas (solo he ido como a 2 bodas en mi vida) pero si hubo una tradición Oaxaqueña muy bonita, que consiste en que las mujeres dan de tomar a las mujeres, y pues pasa lo mismo con los hombres, mientras te cuelgan en el cuello "hiedra de borracho" con el cual te haces un té al día siguiente de la santa cruda que te metes de tanto shot de mezcal, mientras todos bailan y tienen canastas de pan con chocolate y botellas de mezcal en la cabeza, o sea, me morí de felicidad.
Paso la noche y cuenta la leyenda me subí a gatas al cuarto, solo sé que desperté con vestido y cruda pero sin morir, Cuau por otro lado se puso tan borracho que se hizo famoso inmediatamente en las redes sociales; terminamos conviviendo más con sus primos americanos-mexicanos, y nos llevaron al Pueblito Axochiapan donde había miles de puestos de barbacoa y día de tianguis, fue hermoso ver tantas cositas y comer ese platillo de dioses acompañado por muchas, muchas, micheladas que aliviaron el dolor de todos (familia, recién casados, entre otros.)
Regresamos y yo me sentí feliz y medio muerta de un fin de semana de haber conocido gente increíble y haber compartido tan buena experiencia, y es que cuando gente maravillosa se junta, cosas maravillosas pasan.
Me hubiera gustado subir más fotos del lugar, pero las he perdido por fallas técnicas de celular.

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